viernes, 1 de septiembre de 2017

PARADOXAS N° 236

PARADOXAS

REVISTA VIRTUAL DEL SURREALISMO NEOBARROCO

Año XI - N° 236


INDICE

VERSIÓN DE LOS OJOS - André Cruchaga
PÁJARO CIEGO - André Cruchaga
Lemebel y los ángeles del cielo - Alex Vigueras
Me gustaría bañarme en mi propia saliva para evitar - Agustín Fernández Mallo
Soy un Oligofrénico profundo. - Francisco Antonio Ruiz Caballero.
SOOOLITARIO - F.S.R.Banda


EDITORIAL

TRES O CUATRO IDEAS
Roberto Merino

En su famoso tratado sobre la expresión poética, Carlos Bousoño observa que en la poesía el signo no se comporta de modo "arbitrario", como se supone desde Saussure que sucede en el uso no poético de la lengua. No obstante, en la vida diaria son muchas las instancias en que las palabras revierten su eventual arbitrariedad y muestran una relación estructural con los hechos o las cosas. Digo esto considerando que nadie —salvo un narcisista romántico— pensaría en serio en vivir poéticamente en el nivel cotidiano. Un propósito semejante, de realizarse, no tendría nada de belleza ornamental, sino más bien nos llevaría a las proximidades de la locura. Por cierto, el signo es arbitrario en una situación de inmanencia (o sea, nunca), pero pierde su arbitrariedad en cuanto se pone en funcionamiento. Yo pienso en los árboles, pronuncio la palabra árboles, me imagino árboles distintos, contrasto el sonido y el color y la distancia de árboles, de arreboles, de ardores, de pájaros, de cántaros, de alfanjes, de follaje, de luz, lo que sea que caiga en el paradigma, y en todos estos casos la palabra árboles trae una carga psicológica. No puedo separar árboles y experiencia. Por otra parte, el paso de lo arbitrario a lo no arbitrario es el espectáculo mismo de la poesía. Al leer un texto y ponernos en súbito contacto con su dimensión poética (esos momentos inesperados en que quedamos en la inmovilidad), efectuamos varias operaciones mentales-emocionales simultáneas. Si en este trance logramos aislar una palabra cualquiera, comprobaremos que ella está en proyección con las palabras vecinas, con las del verso subsiguiente, con otra especifica del verso final, con la imagen primaria a la cual la tenemos asociada, con el tipo de sonido que genere. Esto indicaría que Pound tenía razón al instar a los lectores a esforzarse por leer poemas en sus idiomas originales. Pound entendía que perderse esta parte de la forma de un poema era como tratar de apreciar la música siendo sordo. Pero, claro, quizás hay poetas que son más dúctiles a la traducción, obras en las cuales una parte significativa de sus procedimientos puede ser reproducida en otros idiomas. Por lo demás, en la música misma hay traducciones, trasposiciones y versiones. Me parece que Bath no conoció el piano, pero no es tan evidente que si uno lo escucha en clavecín, va a obtener una idea más total de su clase de inspiración. Explicar la poesía es muy difícil siempre, en la medida en que para ello debemos utilizar aquello de lo que esta hecha: las palabras. El acceso real a la emoción poética, sin embargo, puede carecer de especulaciones y de explicaciones. Es muy extraño este fenómeno: que uno de los recursos de la poesía sea el de ocultar sus complejidades para presentarse casi como un hecho de la naturaleza, equivalente al curso de un río o al reflejo de las estrellas en su superficie.

Pirateado de la columna del autor: DIARIO DE LECTURA, en Artes y Letras. El Mercurio, 6 de agosto de 2017. Vale.

El Editor


VERSIÓN DE LOS OJOS
(MONÓLOGO)
André Cruchaga

Recordado tapiz, enjoyado por los donceles madrugadores,
saltando entre banderas con la cara quemada de los bandoleros,
con los guitarreros que les llevan agua a los caballos
y con las dormidas anémonas falsas de la mujer despreciada.
En las endurecidas endechas de las azoteas
que borraban las noches notariales
que si se abrían sobre la muerte, pestañas y peinecillos
grises del estanque recurvaban como un barco amarillo.
José Lezama Lima

¿Cuántos ojos ciegos están o han quedado atrapados en su propia memoria? ¿Cuántos sin no ver miran? ¿Cuántos sentidos mitigan la noche del mundo? Uno vive esa acumulación de experiencias, el peregrinaje continuo hacia la vivencia. Cada tiempo se va haciendo una atalaya histórica y aún hay mucho por recorrer aunque sólo sea a través de las ventanas. Nadie que yo sepa está exento de todos estos resfriados, de la gangrena, de la genuflexión. Nadie con la boca abierta frente a los ruidos, nadie ante el pálpito de cabeza micro cefálica. Sé de seres que viven atrapados en una lágrima, en la piladera insomne de la historia, o en la horqueta de sus ansias, o en la dentadura postiza de la incredulidad. “A veces no hay otra salida más que la del olvido, ciertas inocencias/  como las tormentas inesperadas, ciertas imágenes con flecos, parecidas / a la castración. Huelo los perfumes proferidos del anís./ El espejo atrapa, sin duda, cualquier resplandor, —usted que padece / de histeria lo sabe, incluso conoce el lenguaje frío de la sed o los letargos./ Sospecho que nada es nuevo y que vivo atrapado en la posibilidad hiriente/ de una lágrima, o añorando aquella vagina amarrada a mi boca.”  Sólo que el olvido puede ser una trampa. Aquí nos golpea, pintarrajeada la política de todos los días, es una viuda negra y usted lo sabe. Aquí hay agujeros por todas partes como las cloacas cuya misión es el ahogo. Galopan con su frenesí peculiar las alcantarillas, las cotizaciones y el desuso ideológico que llega hasta los calcañales. Vivimos atrapados en esta suerte de  Sodoma, hasta dónde merecemos esta almohada de la medianoche histórica, sin que la estupidez cambie y siga aquí como un vulgar prostíbulo. A uno lo cubre esta realidad de ignominias como una enorme máscara de botas y jaulas, de ciénaga y búhos.  Existe un flagelo de codos apuñados y una bóveda país con momias, y noticias distintas a las pesadillas que vivimos diariamente. Ahora no siquiera el humor negro tiene sentido, no lo tienen los analgésicos, ni de los dedos de la oscuridad que te señalan en un santiamén. Otros seguramente viven atrapados en los desmayos de su propia identidad, pero eso no está en el poema, pertenece a otro ámbito y a otras personas y a otro lenguaje. Hay abandonos superiores a la voluntad de quien los padece. Quién puede apelar con golpecitos de pecho ante el cieno enraizado en algunas conciencias, quién a fin de cuentas rematará nuestras vidas, al tiempo que nos queda y que se nos haga vivir con trampas. Desde el pórtico del alba, uno ya está atrapado en esos desgarradores espejos del país y en sus clubes de fanáticos que por cierto no son pocos. También se decapita haciendo de los disturbios un hermoso panorama. Debo suponer que hay días que nacen para que uno los salte, o los asalte, aquí no hay mayor diferencia semántica. En el baile de la oscuridad, laten los pedacitos de historia, es decir del mundo arremolinado a golpes. Alguna vez, en algún atril silban las palabras de los niños, o se siente ese nudo de ellas en la garganta. Uno está a merced también de las aceras húmedas, del bajo mundo de la ofrenda y el madero, de ciertas ceremonias que carecen de estupor. Uno sabe que el dolor gotea desde las pestañas, desde los silencios empujados por el galope. Uno sabe de toda la plusvalía que tiene el sollozo, la aflicción. Sabe de los asideros del pillaje y sus amaneceres de mosca en vuelo. Duele vivir atrapado en las osamentas y heces de la historia. Sé de quienes bailan cualquier son y los disfrazan de actitud plural no beligerante. No me pueden dar un abrazo y, simultáneamente una bofetada. Hay bocas y zapatos que sólo nacieron para ocupar un cuerpo, por desgracia. En adelante será mejor ser estatua, sería el mayor disimulo dentro del espectáculo. Lo más novedoso de toda la novedad posible. 

Publicado el 12/24/2016 06:21:00 a. m.


PÁJARO CIEGO
André Cruchaga

La geografía toda arañada por mis dedos: uñas de fuego habitadas de bocas desvergonzadas desvisten al país en mis devaneos perversos hay lejanías en demasía como la que se llora en los calendarios sin tantos hormigueros y malicia sin tantas fatídicas muertes y expedientes de oscuras falsedades por todos lados me reclama el hambre de los muertos y la discordia no necesito revivir la náusea de los cementerios ni el pájaro en fuga de las espigas de la tristeza ni el pétalo deshabitado de luz y el buitre de abismo de mis párpados a veces copulo en las sienes de los próceres o en el cordero de la flama del estupor uno muere en el jengibre subterráneo de lo animado en el alambique cortado de los pezones tiernos en esas estaciones penitentes a las que uno llega de rodillas y sin equipaje a veces sólo desdoblamos el olor del epazote o el cilantro y dislocamos la sonoridad del zumo las arritmias visuales de las ojeras inoperantes en el mundo de la reuma de todo declaro mi amor a lo inocuo y a su equivalente de semen del amanecer tan transitorio como la luz en las trompetas del éter tan públicos como los eucaliptos verdes de los atrios o el silencio sepulcral del cielo (río con voz funeral y transgresora río tras las rendijas arrepentidas del país sobre la larva de los gusanos en mis uñas sobre las heces cercenadas del murmullo río sin disimular las alcantarillas el golpe de alfileres en mi aliento en tu baúl de monólogos en la pocilga de suspiros de mi piel a veces en las cadenas de televisión de los pañuelos o en demasiado folclor de los prostíbulos) —me queda la satisfacción moral de las lavanderías y la minoritaria refutación del papel higiénico la defensa exponencial de las axilas y la incisiva totalidad de los maniquíes y el disimulo maloliente de los sombreros ante la sexualidad primordial de las osamentas luego he de considerarme cuerdo por amor a esta ebriedad de los párpados por amor a la fosa de la desnudez y a la plegaria podrida de lo indemne a ratos los armarios son como los meses negros en una habitación oscura pero claro esto lo digo por mera desesperación ferozmente amorosa a tu vientre a tus ijares encendidos de derramados ángeles soy un feligrés de tus pechos mientras me ahogo en tu ombligo (pese a mi ceguera pinto siemprevivas)…

Barataria, 2017


Lemebel y los ángeles del cielo
Alex Vigueras
(Superior Provincial de la Congregación de los Sagrados Corazones.)

Ese día, el encargado de protocolo del Departamento de Bienvenidas del Cielo estaba escandalizado. Un grupo de Querubines había quedado de decorar el lugar de la fiesta de bienvenida y, según su criterio, había quedado horrible: tantas flores de colores fuertes, los manteles fucsias y anaranjados, guirnaldas por todas partes y ¡hasta globos habían puesto! Su argumento era que los colores utilizados en la decoración no estaban entre los aceptados por el departamento de protocolos del Cielo. “¡Cuando el Padre se entere!, gritaba como desaforado por los pasillos. “Lo que pasa es que averiguamos lo que le gustaba al celebrado de hoy -se defendía uno de los encargados de la decoración”.
La fiesta de ese día era tan especial que el mismo Espíritu Santo se ofreció para preparar la música. Le habían propuesto algo discreto: tal vez unos violines, un piano para dar elegancia. El Espíritu puso cara de descontento y mandó recado a todo músico que se encontrase cerca. Tenían que ir a la fiesta, cada uno con su instrumento, pues la bienvenida de ese día era importante, de categoría “Premium” (reservada solo para aquellos que en vida han sufrido mucho). Llegaron acordeonistas, guitarreros, flautistas y zampoñeros; llegaron arpas y charangos, bateristas y organilleros. El Espíritu Santo no contenía su alegría al ver tanto instrumento. Para esa noche había que preparar de todo: comenzarían con un gregoriano solemne (para no escandalizar a algunos), pero luego seguirían con tangos, cuecas bravas y boleros, valses peruanos y unos cuantos corridos, para rematar con un repertorio con las mejores 1500 cumbias de la historia.
Cuando la fiesta terminó, el lugar era un desastre: todo desordenado, botellas por el suelo y plumas desperdigadas por todo lugar. ¡Dicen que bailaron como tres días seguidos! Se comenta que algunos ángeles se copetearon e hicieron escándalo. Alguien se dio cuenta de que, en un momento Pedro Lemebel se puso melancólico, tal vez por los que había dejado atrás, o por los recuerdos de todo lo que había sufrido, y que el Hijo con una servilleta le había secado las lágrimas y le habría dicho: “Éstas son las últimas”.
No faltó el que hizo escándalo de cómo estaban vestidos los ángeles: se habían teñido las plumas de colores chillones, pintado los labios rojos y se habían puesto unas coronas de flores en sus cabezas. “Que esa facha era indecente, que no estaba a la altura de su dignidad, que dónde se ha visto a serafines con plumas de colores”. “¡Qué va a decir el Padre!”, era la frase que, como letanía, se escuchó en toda la preparación de la fiesta.
Cuando ya estaba todo preparado, alguien grita: “¡Ya viene!¡Avísenle al Hijo que es quien tiene que recibirlo!”. Cuando apareció Jesús todos se sorprendieron: venía vestido con una túnica naranja, con adornos rojos y amarillos. Nunca lo habían visto vestido de otro color que no fuera el blanco. Obviamente nadie se atrevió a criticarlo. En ese momento el jefe de protocolos anunció solemne: “Damos la bienvenida a nuestro recién llegado: Pedro Segundo Mardones Lemebel”. Cuando apareció bajo los pliegues de las cortinas rosadas, Jesús se acercó, le besó la mano y le dijo con cariño: “Bienvenida”.
Cuando la fiesta terminó, el lugar era un desastre: todo desordenado, botellas por el suelo y plumas desperdigadas por todo lugar. ¡Dicen que bailaron como tres días seguidos! Se comenta que algunos ángeles se copetearon e hicieron escándalo. Alguien se dio cuenta de que, en un momento Pedro Lemebel se puso melancólico, tal vez por los que había dejado atrás, o por los recuerdos de todo lo que había sufrido, y que el Hijo con una servilleta le había secado las lágrimas y le habría dicho: “Éstas son las últimas”.
¡Cuando el Padre supo!… cuando el Padre supo… dicen que se reía a carcajadas y pedía que le contaran una y otra vez los detalles de esa fiesta Premium que sería recordada por los siglos de los siglos y otros siglos.

31 de enero de 2015


Me gustaría bañarme en mi propia saliva para evitar
Agustín Fernández Mallo

Me gustaría bañarme en mi propia saliva para evitar
todo contacto con aquello que no soy, sin embargo
oigo dos ruidos. Que levante la mano quien no haya pasado
horas mirando cómo por un hilo un charco
desagua en otro charco. Sobre una guía telefónica,
que llena de números muertos da mucha pena,
descansan pocillos de café, platos mal apilados, pareciera
que en cualquier momento quisiera convertirse en un fregadero.
O el trigo y el arroz: nunca han sido del bosque los alimentos
que han salvado a los humanos.
Pelo una manzana
hasta unas lágrimas sólidas que hay en su corazón. Las como.
Los ejes chirrían.
Cada vez que oyes un ruido, hay un eje. Cada vez
que oyes dos ruidos, una conversación.
Nadie habla solo.
El tic-tac de la lluvia está pensado para numerar el mundo,
mejor dicho, es el vivo retrato del mundo pero en abstracto.
El agua de la bañera está desnuda
-el mar es otra cosa, no consigo
responder esta pregunta: ¿beben agua los peces?, ¿tienen sed?,
¿son sus agallas el aro roto
de un recién circuncidado?-
Oigo dos ruidos.
Sale el sol, imprime el mundo en papel continuo,
por eso no te enteras. El hombre del tiempo estará
agujereando las nubes, te pido que aceleres, me gustaría
llegar a la desembocadura del valle antes de que la noche
nos agujeree a nosotros. Hablamos
de la arbitrariedad de las constelaciones, de trazar otras líneas
entre esos sedimentos del big bang y los neumáticos del coche.
Con las yemas de los dedos amplío y reduzco el tamaño
de tu rostro en la pantalla, también una vez vi a un panadero amasar una mezcla de cereal y agua.
Manifiéstate.
Siempre estaba viajando, siempre solo. En un maletín,
como un dique desprendido, acosado por las olas
aguardaba nuestro futuro.
Nos traía chucherías de los aeropuertos. Es ahora -oigo dos ruidos,
oigo tantos ruidos-
cuando por primera vez viajamos juntos.
Eres utópico porque no tienes
un lugar asignado.

Nota.- Del poemario “Ya nadie se llamará como yo”


Soy un Oligofrénico profundo.
Francisco Antonio Ruiz Caballero.

Mi idiocia mental llega a extremos inenarrables. Como un manso cordero voy hacia el matadero. Yo mismo he fabricado el mecanismo del potro de castigo que desmembrará mis miembros y como un cordero, que no como un lobo, me conduzco hacia esa maquinaria igual que un masoquista que apeteciera su violencia. Poniendo el alma al fuego y apeteciendo su martirio, borrego entre los borregos, en un acto de futilidad y subnormalidad profunda, en defensa de unos camaradas inexistentes o en defensa de una vida de pordiosero infeliz y sin futuro, con la misma voluptuosidad que la de un San Lorenzo que buscara una parrilla para ser inmolado en ella igual que un necio, precipitándome en un infierno que se apetece sagrado y que es solo una bellaquería prometida por unos vendedores desaprensivos. Arruinando en el empeño a parientes, conocidos, y amigos, perdiendo una batalla estúpida en la que me metieron por imbécil, totalmente enajenado y payaso. Yo soy el más gilipollas de los que han nacido, y acaso no haya nacido siquiera porque mi grado de idiocia y debilidad mental es superior a la de cualquier oligofrénico profundo. Yo no soy un ser humano, yo soy un primate sin capacidad de raciocinio y voy directo al matadero con la complacencia de los ciegos y los imbéciles.
............................................................
29 mayo 2006


SOOOLITARIO
F.S.R.Banda, mismo

Para F.A.R.C., aquel cuyo dios lo enmudeció para negar la insoportable belleza de su verbo.

Esta lila se deshoja,
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así. (i)

Negada es tu voz amigo desde los luminosos laberintos de tu sublime locura con sus iridiscencias y sus monstruos medievales, negada a tientas, porque los ecos de tu barroco sevillano perdurarán en las memorias de los que se atrevieron a perforar tu mágica demencia y miraron desde acá abajo el abismo insoportable donde te zarandeabas sobre la cuerda de tus delirios como un equilibrista que cree que puede volar, y posee el imaginario, el verbo y los asombros necesarios para negar la imposibilidad de los verdes saurios del infierno, las mariposas sangrientas y los gatos escaldados, así, sin más, como si tu palabra fuera creando a tu alrededor lo que tu desaforada imaginación iba extrayendo con intensidad de demiurgo de tus oscuros desvaríos, andarás combatiendo contra tus demonios persistentes en algún tugurio de mala muerte allá por los arrabales de un cielo desvencijado donde un dios te mira con los ojos tristes de mal padre, seguirás (d)escribiendo los mundos de tus sueños fantasmagóricos, las visiones inverosímiles de tus alucinaciones enfermizas, los textos de fábula del desterrado voluntario en los que cada objeto, vestiglo, color, insecto o flor que describías volvía a esta mísera realidad más brillante, pulida por tus geniales arreboles y a la vez carcomida por la dolorosa extracción de la piedra de la locura.

(i) “Vértigos o contemplación de algo que termina”, poema incluido en 'Extracción de la piedra de locura', Alejandra Pizarnik, 1968.

Nota del autor.- Escrito también con doscientas dieciséis palabras.



La forma de poema es una desgracia pasajera.
Osvaldo Lamborghini, “Die Verneinug”, 1977.

Revista PARADOXAS N° 236
1° de Septiembre de 2017



martes, 1 de agosto de 2017

PARADOXAS N° 235

PARADOXAS

REVISTA VIRTUAL DEL SURREALISMO NEOBARROCO

Año XI - N° 235


INDICE

GIRAR DE FAUNOS - María Itza
DE MEDIANOCHE - Guillermina Covarrubias.
TRAS EL CRISTAL LA RUMOROSA HIGUERA. - Guillermina Covarrubias.
SILENCIO Y EXTRAVIOS - Ivonne Concha Alarcón
EL NIÑO DE LA LUNA - Ivonne Concha Alarcón
EL PISTOLERO QUE SE RECUERDA... - Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa
ME DESPIDO... ME LLAMA LA MADRE QUE SOY - Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa
"LUMPÉRICA” (Breve fragmento) - Diamela Eltit


EDITORIAL

¿Es la escritura femenina diferente a la del hombre?
Por Nora Rivera

Hace poco volví a toparme con el ensayo de Marta Traba titulado “Hipótesis sobre una escritura diferente” (i) y decidí re-examinar la hipótesis trabista que afirma que la escritura femenina es diferente a la de su homólogo. Traba parte de la idea de que la escritura de la mujer es más realista, detallada, aclaratoria y precisa que la escritura simbólica masculina. No es que los textos femeninos sean intelectualmente inferiores a los masculinos, aclara la escritora argentina, pero asegura que son metafóricamente pobres:
 “…se podría tal vez advertir que: (1) los textos femeninos encadenan los hechos sin preocuparse por conducirlos a un nivel simbólico. (2) Se interesan preferentemente por una explicación y no por una interpretación del universo; explicación que casi siempre resulta dirigida también al propio autor, como una forma de esclarecerse a sí mismo lo confuso. (3) Se produce una continua intromisión de la esfera de la realidad en el plano de las ficciones, lo cual tiende a empobrecer o a eliminar la metáfora y acorta notablemente la distancia entre significante y significado. (4) Se subraya permanentemente el detalle, como pasa en el relato popular, lo cual dificulta bastante la construcción del símbolo. (5) Se establecen parentescos, seguramente instintivos, con las estructuras propias de la oralidad, como repeticiones, remates precisos al final del texto, cortes aclaratorios en las historias”.
Encuentro dos problemas primordiales en esta hipótesis. Primero que nada, se tiene un conocimiento incompleto de la escritura hecha por mujeres. No es ningún secreto que el mundo literario está dominado por hombres –especialmente en Latinoamérica–, y por lo tanto el lector en general –hombre o mujer– ha sido expuesto a pocos ejemplos de literatura escrita por mujeres. Dando como resultado un estereotipo muy marcado de la literatura femenina. El segundo inconveniente de la idea trabiana es el hecho de encasillar a todas la mujeres en un sólo conjunto. Tradicionalmente, a la mujer se le ha atribuido una identidad colectiva, en lugar de considerar la identidad de cada mujer individualmente. No es posible comparar a Jorge Luis Borges con Amado Nervo, entonces ¿por qué clasificar a Elena Poniatowska y a Rosario Castellanos en un mismo grupo sin siquiera considerar a Mistral o a Sor Juana?
Traba argumenta que la literatura femenina carece de invención y que como solamente recuenta hechos cotidianos, no tiene un gran valor creativo, asegurando que esta cuasi-deficiencia es una “falta de entrenamiento” porque las escritoras –a diferencia de los hombres intelectuales que “escriben desde afuera”– “no se deciden a desprenderse de las experiencias vividas”. ¿Qué es “Cien años de soledad” sino un maravilloso recuento de la vida provincial en Latinoamérica? Y ¿qué no el mismo García Márquez ha dicho que su obra está basada en sus propias experiencias? De hecho, el estilo -y tema- de “Cien años de soledad” es sumamente parecido al de “La casa de los espíritus” de Isabel Allende. Desafortunadamente, los estudiosos de la escritura femenina se han concentrado en escritoras que abarcan temas considerados femeninos o feministas, sin tomar en cuenta que, a pesar de que los brotes de mujeres escritoras realmente no se dieron a conocer hasta el siglo XVIII, existe una gran variedad de estilos y temas. No creo que alguien se atreva a decir que “La amortajada” de  María Luisa Bombay, o “Los sonetos de la muerte” de Gabriela Mistral o los “Hombres necios” de Sor Juana carecen de técnica y creatividad.

(i) El artículo completo de Marta Traba se puede encontrar en:

Pirateado de:

El Editor


SIÉNTETE LIBRE.
Nieves Merino Guerra

Siéntete libre de hablar o callar, recuerda: son varas nuestras, sin horarios, sin tiempos. Varas de nuestra historia, de la amistad, del misterio. De cosas simples, hermosas. Un día a día tejiendo las cuitas que nos contamos, buenos y malos momentos. Y silencios necesarios, responsables con los hechos de esta vida - circunstancias-  que cada uno tenemos. Siéntete libre, repito, como yo me siento libre de escucharte en tu silencio. De todo un poco, o de nada... Apenas nos quedan sueños, solo presentes y estas nostalgias. Temores, preocupaciones... Resignación del guerrero. Esta vida que, por cruda, es difícil que sea en versos. Es prosa dura, suspiros, mutis por el foro, absurdas rutinas cotidianas que nos muelen , psicóticas y neuróticas soledades, miedos, angustias, pérdidas... Con suerte, algún reencuentro. Acostumbrada a mi ritmo, sin dar cuentas, sin sustentos ni complementos de nadie -porque soy mi complemento-: Entera, sin más mitades que las de mis viejos muertos. -Ancestrales competencias en este loco silencio que apabulla y es buscado como rosa de los vientos rodando, gira que gira...-. Y el mundo, que nunca es nuestro. Agachamos la cabeza lamiéndonos de recuerdos por temor a esos olvidos que nos entran cuando, viejos, se despista la memoria aferrada a los lamentos. Una flor entre las manos, una oración, un te quiero... Bajo la noche nevada con el frío del invierno que nos azota por fuera y con congela por dentro. Un beso lanzado al aire encorvando nuestros cuerpos hacia el suelo que lo oprime por un llanto casi seco. Y estas arrugas surcadas en el rostro - es el nuestro- que no acaban de asumirse y como extrañas tenemos clavadas en los rincones del alma y los sentimientos. Heridas cicatrizadas, y otras que sangran cielos, abriendo nuevos surcos enramados, enlazándose entre ellos, fundida toda esperanza guardada al fondo de ese peso que nos joroba la espalda y nos sume en el averno. Es un banco solitario con un solitario en medio. Tristezas acumuladas, cansancio, cansancio viejo... Sí, todo huele a despedidas, todo se seca en el tiempo... Y este TIEMPO nos permite decidir si lo queremos.  Libre, siéntete libre -como yo- sin más lamentos.

09 de julio de 2017


GIRAR DE FAUNOS
María Itza

Desde mi desolado mar de vidrio fundido espío a los faunos con sus locos delirios eróticos y sus ojos que derriten las caracolas azules para hacer collares ingrávidos y transparentes como estrellas de cristal mojado.En un vuelo de aves descoloridas y tenues desaparecen las ninfas derrotadas y antiguas en un espejismo de caracoles y babosas mientras cuatro sirenas con colas de lentejuelas juegan a juntar arena en sus baldes sin fondo.
Me desvanezco entre mis nubes de papeles arrugados y un payaso de felpa toca una marcha salada y marinera en su flauta desdentada y opaca y los faunos entrelazan sus manos lúbricas y oscuras para girar en una danza lánguida y obscena rodando sobre sus vientres erizados de vellos color terracota, Uno solo queda aparte y agita unos dedos de esqueleto que rompen con saña los sonidos vacíos de la flauta. harpías y duendes se bañan en oscuras fuentes de vino y marchan ebrios a lomos de viejos centauros de cobre.
En un girar errabundo y apocalíptico nos elevamos todos hacia un cielo morado donde desaparecen las tormentas y giramos , giramos hasta esfumarnos borrados por las nubes de insectos que se deslizan , eternos y molestos sobre las pieles desnudas de las sirenas.


DE MEDIANOCHE
Guillermina Covarrubias.

Será que corro embriagada, cargada de amientos paridos, sigo, sigo sin relajo y camino sin parar con el olor que me atraganta, se queda mil tiempos, en mi cuerpo de mentira, callo soledades bajo el viento, en el latir entero que salpica en mis cabellos cenicientos, Me pierdo en la vía láctea ahí donde se suelta el alma, la sangre habla, los alientos también, y las penas se hacen nada, giran todos los antojos en una danza de cien alas, trastocando las capas del silencio, entonces sin parar yo, no soy nada, solo una fábula que abrazó sobre el pecho, hazañas, con el nombre torcido, con los pechos en ayunas y las nubes bailando en los ojos, sin embargo canté, armonice con el alma y el cuerpo en la sombra de tu sombra.
Y cuando despierte mañana razonando terciopelos, cazando la vida y soles sin parar, en las estrías de las nostalgias, que hago contigo noche, sin los gestos, sin miradas, eres y no eres, pareces palabra y silencio yo me pierdo en calendarios, que perfuman mis manos. La savia de la historia se queda en los ecos de mis huellas, en la brújula de los siglos. Mi higuera preferida, se cruza en mi ventana, como el entendimiento, ahí donde el trigo huye y arcoíris germina.

15/07/2017


TRAS EL CRISTAL LA RUMOROSA HIGUERA.
Guillermina Covarrubias.

En cada invierno que pasa estas en las nostalgias y en mi seudónimo, en el retrato escondido en alguna parte que ya olvide, en los insomnios e insomnios abrazada a mi café, intento sonreír corregir, renovar, arrinconar el sueño que soñé en todos los agostos, y cada vez el corazón despertaba, por supuesto despertaba para volver a surgir como el destello, ordenando las cicatrices que enseñan convertidas en memorias, en la famosa realidad, me miro en el espejo encuadrado en la pared de mi alcoba y mis ojos siguen laboriosos, mi corazón late en el lado izquierdo, las caricias también enseñan, son suplentes del pañuelo.
Han pasado los años, y las hojas secas vuelan en el vacío de mis silencios, han caído como fantasmas de trapo, los miedos, los viejos almanaques. Esparciré toda la sal de tus ausencias, con los nuevos ecos que reventaran mi vientre de indiscretas estrellas y jirones de luna, perpetuando los veranos, los sueños convertidos en materia, azotados de luciérnagas sobre la piel de la vida y que la noche se desvista para cantar hasta que se derrita la madrugada.

22/07/2017.


SILENCIO Y EXTRAVIOS
Ivonne Concha Alarcón

Estos deseos que se me extravían entre esta almohada vacía sin redondeces, donde el canto del agua golpea mis sienes, donde pretendo sentir un gallo madrugador que me canta en ausencia del extraño sol, donde te siento caminar hasta en las paredes desoladas de mi pieza anegada de fría incerteza, dónde estás  y no estás, donde el deseo aparece y desaparece fugaz entre el miedo peligroso de la inconsciencia, donde las palomas imaginarias nos extrañan en silencio dormido. Viejos versos teñidos de esencias barrocas, de desorden mental, de lamentos silenciosos y un hueco del alma que se escapa en noches de juerga larga. Silencios que se meten por las hendiduras del cemento trizado de recuerdos que van y vienen, y tú ahí de aurora asomada de pronto como calavera. Pendientes de cristal  que cuelgan desde los ventanales cristalinos y sus transparencias que hablan de nostalgias de deseos de amor en nocturnos silencios y madrugada desierta en almohada desierta…


EL NIÑO DE LA LUNA
Ivonne Concha Alarcón

Mateo de noventa lunas menguantes, contento con sus pequeños amigos sale a pasear por el campo; corre, salta, chapotea mientras sonríe alegre pues sus zapatillas ya saben navegar en charcos imprevistos. La luna y estrellas lo cuidan y acompañan mientras él se ríe porque unos pequeños animalitos de cerca lo miran y observan, a él nada le intimida, él es un niño valiente y audaz, aunque eso es lo que demuestra a los demás, dentro su corazón agitado salta. No tengas miedo niño, apenas son dos ratoncitos con ganas de jugar…  

10  07  2017


EL PISTOLERO QUE SE RECUERDA...
Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa

tomaba nuestra mano, mientras caminaba por aquel desierto. Donde podíamos sentir el sutil rengueo de su marcha. Y las historias de niño sin una pierna, en los barriales. Donde no había alcantarillado y la escuela quedaba lejos. Tan lejos que volaba en aquellas páginas con letras en tártaro. Donde hizo amistad con la soledad, las acequias y los pájaros…el anhelo profundo de darle a cuando blanco se fijara…en su mira de insigne varón que sabe de fortines. Y a los multicolores vestidos de aquellas actrices. Que un día vio venir por las fangosas calles…donde veía jugar a la pelota a sus primos y otros niños. Donde aprendió a desatar las ansiedades, solo…en medio de los juegos que tienen el amor y el sexo. Que ya más de una vez lo dejaron a medio morir. Y hoy despintado, en esa carretera donde pretende volar… algún día, como los disparos que se le escapan.


ME DESPIDO... ME LLAMA LA MADRE QUE SOY
Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa

y los fuegos que se deben encender/ en esta casa donde nacimos ayer y antes de ayer/ con los ojos puestos en la emancipación de quienes nos han besado/ y no abandonan su oficio de pintar barricadas sobre los geranios/ y sobre la tumba de mi madre que de vez en cuando resucita conmigo/ el no abandono de estas trincheras donde amamos las veinticuatro horas del día/ el corazón de quienes inventan serigrafias y son honestos/ consigo mismos, los gatos y vienen a comer junto a mi/ el rancio pan que nos regala la poesía y la felicidad de ser lo que somos/ los hijos que atentos escuchan, este silabario de lagartijas durmiendo en invierno/ donde aprendemos de las galaxias barrada, espiral y elíptica/ la explosión universal que hay en nuestros ombligos/ su belleza y remontamos a la cuna donde encontramos tu nombre/ de pájaro que sobrevuela las regiones/ donde una vez hube de parir esta madre/ que de vez en cuando me toca ser los sábados y domingo.


"LUMPÉRICA” (Breve fragmento)
Diamela Eltit

Imaginar un espacio cuadrado, construido, cercado de árboles: con bancos, faroles, cables de luz, el suelo embaldosado y a pedazos la tierra cubierta de césped.
Imaginar este espacio incluido en la ciudad.
Imaginar este espacio ciudadano al anochecer con sus elementos velados, aunque todavía nítidos.
Imaginar desolado este espacio.
Imaginar este desolado espacio al encenderse la luz eléctrica: el haz largado sobre la superficie.
Imaginar toda la plaza cuadrada iluminada por diferentes haces que se filtran entre los árboles.
Imaginar allí una figura cualquiera sentada en un banco con los ojos cerrados.
Imaginar a esa figura sentada en el banco con los ojos cerrados y el frío extendido con violencia, desatado.
Imaginar que esa figura es una mujer con los ojos cerrados, acurrucada para sacarse el frío, sola en la plaza.
Imaginar que esa mujer es una desarrapada en la plaza, entumida de frío.
Imaginar sus pies cruzados sobre el suelo y su cabeza enterrada contra su pecho escondiendo el rostro, con los ojos cerrados.
Imaginar los árboles mecidos por el viento dejando ver los cables de luz y en medio a la mujer ésa.
Imaginar la ciudad quieta, sin ruidos, sólo la noche pasando.
Imaginar a la mujer sentada en el banco con los ojos cerrados bajo una luz.
Imaginar la luz sobre la cabeza de la mujer.
Imaginar una luz de gran potencia sobre la cabeza inclinada de la mujer.
Imaginar su mano iluminada sobre el banco de la plaza.
Imaginar sus pies iluminados curvados sobre el suelo.
Imaginar la curvatura de su espalda.
Imaginarla curvada.
Imaginarla en otros gestos circulares.
Imaginarla encerrada.
Imaginar a la mujer con la cabeza baja para eludir una luz.
Imaginar su cuerpo enteramente curvado iluminado por una luz de gran potencia.
Imaginar su cabeza iluminada.
Imaginar su nuca brillando iluminada.
Imaginar la iluminación de sus ojos cerrados.
Imaginar sus uñas iluminadas sobre el banco.
Imaginarla sustituida bajo la luz por otra figura curvada.
Imaginar el escenario constituido por una luz de gran potencia.
Imaginar todo desarrapado bajo esa luz.
Imaginar su propio tirerío expuesto a una luz de gran potencia.
Imaginar la impresión bajo una luz.
Imaginar la extrema curvatura impresa bajo una luz.
Imaginar la extrema curvatura impresa bajo una luz de gran potencia.
Imaginar la iluminación de toda luz eléctrica.

(Ediciones del Ornitorrinco, 1983)



La forma de poema es una desgracia pasajera.
Osvaldo Lamborghini, “Die Verneinug”, 1977.

Revista PARADOXAS N° 235
1° de Agosto de 2017



sábado, 1 de julio de 2017

PARADOXAS N° 234

PARADOXAS

REVISTA VIRTUAL DEL SURREALISMO NEOBARROCO

Año XI - N° 234


INDICE

INEXPLICABLE - Ivonne Concha Alarcón
DE LA PALOMA MARINA - Ivonne Concha Alarcón
¡HOLA…JIM! ¿HASTA DÓNDE EN ESTA CARRETERA?... - Rosana Bustamante Gamboa
NO SEA MALICIOSO, ESPERANDO ESAS FOTOGRAFÍAS… - Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa
PECES - María Itza
Tributo a Marta y Fresia- Francisco Townsend
Otoño - Francisco Townsend
ESTADO FÓSIL - Andre Cruchaga
"La Ciudad" - Gonzalo Millán
LA GRAN TRIBULACION (Segunda versión) - F.S.R.Banda


EDITORIAL

“Sabía que el valor de la crítica radica en visibilizar autores a través de interpretaciones, no en destruirlos. Por lo mismo, nunca era predecible en sus juicios, ya que no buscaba el bien o el mal, o lo bello y lo feo. Esas categorías la aburrían. Sontag investigaba en las obras hasta tocar el fondo de éstas, su zona animal.
La pasiones intelectuales y físicas eran para Sontag un desagravió ante la muerte. Profundizó en lo radical para revelar “la diferencia” y lo innombrable. Constató de manera ejemplar que la libertad individual extrema no está reñida con el compromiso político. Y que nada es más revolucionario que el deseo.”

Pirateado de ‘Susan Sontag y el deseo revolucionario’, Matías Rivas, en La Tercera, Sábado 24 de junio de 2017. Vale.

El Editor


INEXPLICABLE
Ivonne Concha Alarcón

Inexplicable, rodó y rodó la ilusión, apagó su voz apacible entre murmullos áridos y secos.  La risa afloró dentro, la alegría floreció rosas camino entre el césped verde, los blancos sobresalieron entre los rojos soberbios. Aparecieron los moscardones intrépidos rayando los espejos silenciosos con tinta transparentes, las luciérnagas sorprendidas huyen por los tejados de pétalos amarillos, el agua del rocío sonríe mientras se esconde entre las piedras grises. Vuelan raudas las mariposas albicelestes huyendo despavoridas entre las calles desiertas. Suspicaz aparece el grillo corriendo por el entretecho y las madreselvas.


DE LA PALOMA MARINA
Ivonne Concha Alarcón

Converge la paloma buchona; color rosada, granadina, negra, y la de raros bayos, hacia sí misma como ostra bivalva cóncava cerrada rebelde protegiendo a su perla blanca pura nacarada, se asoma y va sacando la tristeza entrampada de entre su plumaje, esculpida, macheteada, sufrida posándose sobre el agua celeste salada, va saltando sobre sí misma como los ávidos azules delfines, ellas se distraen cantando, silbando, volando, caminando sobre la calmada mar y sus turbulencias, movimientos, ritmos danzantes y altos saltos, ondulantes, grandes como las ballenas que surcan los océanos azules exhalando sus suspiros melancólicos, desahogando sus lamentos de soledad callada aun encontrándose en multitudes de otras soledades desamparadas similares… Vientos alisios mueven las nubes de norte a sur… pasan las horas, la mar tranquila juguetea con las estrellas que titilan en el cielo azul profundo…


¡HOLA… JIM! ¿HASTA DÓNDE EN ESTA CARRETERA?...
Rosana Bustamante Gamboa

A la velocidad de los pájaros en picada/ sobre el acantilado que nos rebalsa/ y erotiza nuestras ropas de asfalto/ tejidas en una indígena aldea donde confabulamos/ contra aquellos que no comprenden esta guardia/ y ese baile nuestro, sobre las letras de nácar/ la sed de beber los sismos de este viaje/ dónde tú y yo conducimos una cordillera año ´67/ cuando yo nacía en tu vertiginoso pecho/ de poeta que bebe fuegos y los escupe/ sobre un escenario donde duermes/ la siesta, de dos a cuatro de la tarde/ y me susurras para que te cubra el dorso/ con endecasílabos movimientos de cadera/ y una que otra caricia sobre tu palabra/ ¡que hasta ahora lleva la ventaja…Jim!/ y espera en la australidad donde somos habitantes/ donde tomas mi mano como a una pequeña niña/ que te lee los cabellos y esos códigos/ que dejaste, nítidos, en el aire de las ondas radiales/ para que yo los encuentre y los bese.


NO SEA MALICIOSO, ESPERANDO ESAS FOTOGRAFÍAS…
Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa

que Brigit se tomó una mañana de viernes santo
donde la jugosa pierna tiene el violeta de la mañana
y ese collar de perlas sobre el descubierto pecho
en su exuberancia de diosa que cumplió las penitencias
más fatigantes y que dejaron a muchos con la boca abierta
y de doncella que muestra el hermoso vientre
cubierto de florecillas y un gracioso ombligo
en la simpleza de ser la mujer más linda de esa habitación
donde usted se imagina acariciando la mañana y a Brigit
que también sabe remontar esos lujuriosos océanos
donde ella pertenece, a las conchaperlas y las algas
donde ella es la hembra que nos enseña a bramar de placer
y el olvido de lo decentemente imaginable
¡reflejado todo eso! en unas fotografías que no compartirá
porque ella es la dueña del bendito destino de cada mujer
y ese papel couché que nadie sabe


PECES
María Itza

He dibujado cuatro peces de colores que nadan en un mar de cartulina y cartón corrugado, sus ojos miran alelados el espacioso Océano de papel con olas de hilos encerados pegados a sus bocas descoloridas y cansadas mientras una sirena lunática perfora anémonas de pasta para hacerse increíbles y latentes collares irisados y transparentes como papeles de celofán arrugado. Dos corales enredados dibujan arabescos sobre la arena - cartulina y una calavera de ojos vacíos y enfermos espía con sus cuencas absortas las tímidas mareas que mueren contra su descarnada boca, mis cuatro peces se derriten poco a poco al pie de un barquito de papel de diario mal plegado y oscuro que navega cargando doncellas de cuentos y un solo príncipe sin piernas apoyado en su espada de latón oxidado y una marioneta de tela deshilada se mueve al son de una melodía triste y hueca como sus abiertos labios azules. Hay unas rosas de vidrio pintado en su jarro recortado de peluches antiguos y deformados retazos de prendas que semejan monigotes aluvionales flotando en sus propios detritus y una última ola casi apocalíptica destruye mi mar secreto y se devora mis peces y su fondo desesperado y ya viejo antes casi de ser visto



Tributo a Marta y Fresia
Francisco Townsend

A Marta le sobro la vida y lo que le quedaba la devolvió a quien se la hubiera dado.
Le alcanzó para crecer, amar a su marido y a sus hijos, ver correr a sus nietos.
Arreglar todas sus cosas materiales y escoger su último momento
No creyó necesario pasar por tubos ni enfermeras
En un acto de amor no quiso sufrir delante de sus seres queridos
En acto de egoísmo los privo de tenerla otro tiempo con ellos
Dos segundos del cielo a la tierra de peso vivo a peso muerto
En su último acto de lucidez enfrentó la muerte cara a cara y en un salto la atrapó
Algunos dicen que es cobardía, a mi no me parece, pero si es así ya quisiera yo tenerla.
A Marta le sobro la vida y lo que quedaba lo devolvió, a quien se la hubiera dado.

A Fresia le faltó vida para seguir soñando para seguir volando
Le alcanzó igual para crecer, amar a sus maridos y a sus hijos, ver correr a sus nietos.
Descubrió quizás algo tarde la felicidad del sólo vivir.
Así que no hizo caso de todos los signos de dolores y tristezas
Solo tenía las ganas de seguir su vida pero, eso no importó.
A quien se la hubiera dado que igual se la quitó.
La muerte se la llevó de improviso sin que se diera cuenta
Sin dolores ni remordimientos la dejó haciendo su maleta
para seguir viviendo como si fuera inmortal.
A Fresia le faltó vida para seguir soñando para seguir volando


Otoño
Francisco Townsend

Un día cualquiera te despiertas sin abrir los ojos.
no es particularmente invierno ni verano ni una mañana fuera de lo común.
Te invade el miedo conviviente de algún tiempo que la vida que tenías para tí ya no existe
y tu no te mueves en la cama y sigues con los ojos cerrados.

Las voces femeninas que te llamaban en las tardes de verano
jugando a la pelota casi en lo oscuro, no las escuchas hace mucho tiempo.
Sus recuerdos mas recientes, reforzados ahora, son tus pasos lentos sobre la gravilla
que lleva por pimientos inmortales a lápidas aún sin nombre donde debe estar la tuya
y tu no te mueves en la cama y sigues con los ojos cerrado.

Que de las niñas con trenzas que correteabas alegre
en tardes de verano cuando regalabas sonrisas y robabas besos
no está contigo ni siquiera el recuerdo de sus figuras ni sus rostros.
Que tus hijos que llenaban la casa jugando en el cuarto de al lado
Dejaron silencio y  soledad y ya no meten bulla, ni tampoco los hijos de tus hijos
y tu no te mueves en la cama y sigues con los ojos cerrados

Que te das cuenta que la mitad de tus amores han muerto
y la otra mitad están pero en casas a la que ya casi no te invitan.
Que el aire ya no es el mismo, que no te alegra la luz del día.
Que tu cuerpo ya no soporta ni siquiera el alma que ya está vacía
y tu sigues en tu cama callado, sin hacer ruido escuchando el silencio
con los ojos cerrados porque no te atreves a abrirlos por temor a encontrar que
quizás ella también ya se ha ido y también su lado de la cama está vacío.

Junio 2017.


ESTADO FÓSIL
Andre Cruchaga

Encima de los barnices encaramelados la demasía de los tormentos los siempre disimulos y los andenes tratando de ocultar sus hemorragias los irremediables repellos de las paredes o el negro relieve de los gemidos: me estremece la desesperación de los juguetes y el candor de la quina y las cobijas queriendo desasirse del sudor y los ojos carcomidos de los retretes y la suerte de conocer tantas historias penosas y la indiferencia del pequeño mundo donde asilo mis confusiones siempre me cubre la rama de la angustia en estos días en los que mis pensamientos pasan al estado de fósiles: acuno por supuesto mis antinomias mientras deshabito la hoguera de mi tiempo mis encierros picoteados por la hoja de hollín de la historia (hoy ya no tocas a mi puerta ni me traes la luz del despeñadero ni la explosión del cráter para desollar o desclavar el calendario de la humanidad imperiosa del cadáver) a media asta la hostilidad del combate y ese río irrevocable de la indiferencia: me avergüenza el harapo agrio de mis palpitaciones la ardua pobreza de hijo pródigo es terrible el ala plomiza del plato vacío cuando veo la tierra deslizarse a través de la puerta del grito velar los goznes de la resistencia y no encontrar sino lo inagotable del vacío la liturgia de la salmuera y su incurable decrepitud: en los quicios de la demencia cuelgan relojes de desangrados perros y calles descarnadas en sus afueras en el reverso de mis incoherencias las palabras desmoronadas del cascajo y el ala de la esperma sobre el cartón salpicado de magulladuras —no puedo deshabitarme más y desandar mi espejo húmedo de tiempo en cada grieta hay un sol de ausencias opulentos adioses oscuros partos que me devuelven al tropezón de mis pensamientos nunca fueron fáciles entonces estas cuarenta sombras de la vendimia ni leer las sordas huellas de tus manos al pie de una trinchera de miedos: en la caída el polvo atroz del grito los siempre damnificados y los que mueren…

Barataria, 2017


"La Ciudad"
Gonzalo Millán

El río invierte el curso de su corriente
El agua de las cascadas sube
La gente empieza a caminar retrocediendo
Los caballos caminan hacia atrás
Los militares deshacen lo desfilado
Las balas salen de las carnes
Las balas entran en los cañones
Los oficiales enfundan sus pistolas
La corriente penetra por los enchufes
Los torturados dejan de agitarse
Los torturados cierran sus bocas
Los campos de concentración se vacían
Aparecen los desaparecidos
Los muertos salen de sus tumbas
Los aviones vuelan hacia atrás
Los Rockets suben hacia los aviones
Allende dispara
Las llamas se apagan
Se saca el casco
La Moneda se reconstituye íntegra
Su cráneo se recompone
Sale a un balcón
Allende retrocede hasta Tomás Moro
Los detenidos salen de espaldas de los estadios
11 de septiembre
Las fuerzas armadas respetan la Constitución
Los militares vuelven a sus cuarteles
Renace Neruda
Víctor Jara toca la guitarra, canta
Los obreros desfilan cantando “venceremos”


LA GRAN TRIBULACION (Segunda versión)
F.S.R.Banda

Vindicación de Yocasta

[Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer vestía ropas de púrpura y escarlata, y resplandecía de oro, piedras preciosas y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de abominaciones, que eran las impurezas de la inmundicia de su fornicación y la lujuria de la tierra entera. Apocalipsis 17:3-4]

...pero no me importó porque el púrpura y el escarlata de sus vestidos encendían aun más los fulgores carnales de sus pecados y yo pecador perdido sin perdón para siempre lo único que deseaba era hundirme y beber, beber y ahogarme en el cáliz de oro lleno de su sangre y su saliva y sus fluidos hirvientes y sus aguas de perdición, y vi el nacarado tierno de su cuerpo vestido solo con oro y piedras preciosas y perlas, y ella ebria de la vida que se toca y que duele, me llamaba, me atraía hacia un túnel sagrado, y no me importó, porque la anilina de sus ojos me envolvía en el tul de su piel perfumada, ardiente y cercana, y fui más ciego al mal que enemigo del bien, y fui sordo a la voz del cielo de mentira, y a los votos de abstinencia de monje adusto y consagrado, así sumergido al fin en ese liquido primordial de sangre, leche, saliva, sudores y lagrimas y orines y licores sexuales, esas aguas vivas que me llevaron la vida buscándolas para aplacar mi sed de ser parte del Todo que me prometieron en el Paraíso,  y sentí que mi cuerpo inmerso en la tierna turbiedad de ese vino voluptuoso se iba involucionando sobre si, curvando sin dolor ni conciencia, mis piernas se encogían con las rodillas al pecho y las manos en oración hacia el rostro, bajando la cerviz y cerrando los ojos, y supe que en ese cenote tibio y urgente, lleno de los aceites y brebajes de la Gran Ramera que no eran el vinagre fétido de todos mis pecados, no, yo no estaba muriendo sino volviendo al origen materno, entendí que esa cálida densidad animal era en verdad sus íntimos caldos uterinos, que estaba de regreso al único lugar donde el Universo tenia sentido, y asombrado intuí que era el fin de la búsqueda, del camino, y del Tiempo. Y fue esa mi revelación. Creo recordar que con el pavor desesperado de los que alcanzan a ver la Luz, quise borrar con el codo los oscuros escritos que me habían llevado a ese divino dzonot, pero comprendí que ya era tarde para todo. Y ahora estoy cerrando otra vez los ojos y dejándome morir para apurar el goce de los últimos estímulos vitales de estas las aguas sagradas de Babilonia la Grande…

[Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto. Apocalipsis 18:6-7]

Nota.- Primera versión en PARADOXAS N°43, diciembre 2004.



La forma de poema es una desgracia pasajera.
Osvaldo Lamborghini, “Die Verneinug”, 1977.

Revista PARADOXAS N° 234
1° de Julio de 2017



jueves, 1 de junio de 2017

PARADOXAS N° 233

PARADOXAS

REVISTA VIRTUAL DEL SURREALISMO NEOBARROCO

Año XI - N° 233


INDICE

Fundamentos: "Arte de la Intención" - Diamela Eltit
A la misteriosa - Robert Desnos
Dibujo un fauno - Maria Itza
La trasminación de lo rulfiano - Úrsula Fuentesberain
Un laberinto de palabras - Guillermina Covarrubias
SON TAN DISTINTAS TODAS LAS LLUVIAS QUE CONOZCO - Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa
EN ESTE PAÍS LOS MUERTOS SE SIENTAN A COMER CON NOSOTROS... - Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa
LOZANAS ACTRICES ITALIANAS - Rosana Bustamante Gamboa
EN ESE ESPACIO DE CRISTAL, DESNUDOS... - Enriqueta Coüepel / F.S.R.Banda


EDITORIAL

“La literatura es un arte del tatuaje: inscribe, cifra en la masa amorfa del lenguaje los verdaderos signos de la significación”

En ‘Escrito sobre un cuerpo’, de Severo Sarduy, 1968. Vale.

El Editor


Fundamentos: "Arte de la Intención"
Diamela Eltit

Desde los prostíbulos más viles, sórdidos y desamparados de Chile, yo nombro a mi arte como arte de la intención. Yo pido para ellos la permanente iluminación: el desvarío. Digo que no serán excedentes, que no serán más lacras, digo que relucientes serán conventos más espirituales aún. Porque son más puros que las oficinas públicas, más inocentes que los programas de gobierno más límpidos. Porque sus casas son hoy la plusvalía del sistema: su suma dignidad. Y ellos definitivamente marginados, entregan sus cuerpos precarios consumidos a cambio de algún dinero para alimentarse. Y sus hijos crecen en esos lupanares. Pero es nuestra intención que esas calles se abran algún día y bajo los rayos del sol se baile y se cante y que sus cinturas sean apresadas sin violencia en la danza, y que sus hijos copen los colegios y las universidades: que tengan el don del sueño nocturno. Insisto que ellos ya pagaron por todo lo que hicieron travestistas, prostitutas mis iguales.


A la misteriosa
Robert Desnos (i)

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad. ¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero? Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre mi pecho abrazan tu sombra, quizá ya no podrían adaptarse al contorno de tu cuerpo. Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace días y años seguramente me transformaré en sombra. Oh balances sentimentales. Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar. Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente y tus labios que los primeros labios y la primera frente que encuentre. Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de tu sombra y de tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

(i) Robert Desnos (París, 4 de julio de 1900 - Campo de concentración de Theresienstadt, 8 de junio de 1945) fue un poeta surrealista francés y un miembro de la Resistencia francesa durante la segunda guerra mundial.


Dibujo un fauno
Maria Itza

Eres mi magia secreta, mi fauno de arena y guijarros con alas de mariposas ciegas incrustadas sobre tu piel, resbalas sobre mi cuerpo de crisálida oscura y tu espada de nácar se eleva para abrir la puerta de mi paraíso perdido mientras te pinto el tórax con  dedos de fuego y bailas una ronda borracha entre los anillos de Saturno, mil elfos de mirada turbia y manos de jade y pedrería abren tu corazón y lo convierten en barrilete de colores sobre la abrupta superficie de un mar de fuego y lava derretida que convierte papeles de colores en cenizas de un curioso tono violeta y yo uso esas cenizas para dibujarte sobre la piel tatuada de las estrellas vagabundas donde moran los sueños tatuados en las noches de luna llena y lobizones. Así vas surgiendo poco a poco y decoro tu sonrisa eróticas con claveles rojos como fuego y lágrimas de sal que se evaporan sobre los pétalos ya mustios mientras tu boca se bebe mis pensamientos y crea con ellos un circo de colorines con enanos que reptan a mis pies y payasos de tez encerada que me hacen reverencias y terminan dibujando conmigo el resto de tu cuerpo que ya se pega al mío como una rémora cansada pero ardiente y yo canto un himno desatado y loco a tu memoria...


La trasminación de lo rulfiano
Úrsula Fuentesberain

Escribí este texto para el suplemento cultural “Laberinto” del diario Milenio:

Lo había olvidado, pero ahora que lo releo y me reencuentro con sus arrayanes agrios, con sus malasmujeres, con su polvo que no da ninguna sombra, con sus murmullos, recuerdo: lo rulfiano se trasmina.

Escucho a Macario y pienso en Camilo, el protagonista de uno de mis cuentos, un hombre al que la gente de su pueblo llama loco sólo porque lee las nubes. Veo los pechitos de Tacha hinchándose a la par del río crecido y me acuerdo de que una madre dice esto de su hija en uno de mis relatos: “Su cuerpo de niña parece una membrana lista para la metamorfosis. Temo que se convierta en algo parecido a mí”.

“Para sacarle provecho a Rulfo hay que escarbar mucho, como para buscar la raíz del chinchayote. Rulfo no crece hacia arriba sino hacia adentro”, escribe Poniatowska y me obliga a preguntarme qué forma tienen las mujeres rulfianas. Son las dulcamaras que cubren el llano (dulcis ‘dulce’ y amāra ‘amarga’), hojas pecioladas, acorazonadas, agudas, flores pequeñas, violadas, en ramilletes.

Apalcuachar, totochilo, chilcatole, chacamotear. El lenguaje rulfiano tintinea en mi cabeza igual que las cosas pensadas en sueños. “El idioma de lo inefable” lo llamó él. Además de inventar un habla inventó un país. Un páramo que arde. Un territorio huérfano.

Rulfo está muerto. Murió ayer, es decir, hace tres décadas, es decir, hace unas cuantas horas. Los gusanos se comieron su carne vuelta hediondez y la hediondez se ha vuelto vida, un filón de vida. Y florece. Aflora entre las piedras desmoronadas.


Un laberinto de palabras
Guillermina Covarrubias

La noche de amante poeta, en la sima de su sonrisa con ese sabor sabroso, tendida de espaldas y llenos de flores los senos.
La cabeza barbotea, un huracán, un monstruo gimiendo turbado de espantos en un trípode de huesos, cubierto de blasfemias el papel cuchichea, con guiños y señas, el lápiz como un verdugo ejecuta, ahí donde las arañas hacen laberintos con hilos de plata, entrelazan aullantes en dulces miradas las curvas huecas en mis dedos y las pupilas en el confín del universo, pisando el césped, el corazón... el corazón lleno de rosas naufraga así un barco de papel y la garganta se levanta fugaz así el cuello del cisne negro.
Son gusanos de seda serpentean, me acarician el alma entonces son montañas no puedo evitarlas, porque están en los pliegues de mi pulso conjugando el verbo amar, en el tictac de todos los tiempos.


SON TAN DISTINTAS TODAS LAS LLUVIAS QUE CONOZCO
Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa

hay lluvias que cantan en los tejados... amablemente de noche y hasta la madrugada... otras que mojan a los transeúntes... cuando regresan cansados y a la barriada... otras lluvias caen suavemente sobre los bosques... y los árboles besan las gotas con sus complacientes cloroplastos... abiertos y dispuestos a unirse con la llovizna aquella... otras lluvias caen por las quebradas... y se llevan todo aquello, que no pidió permiso... a su cause y a sus riberas... los perros ladran de miedo en su torrente... hay una lluvia que mojan el rostro de mercedes... y ella como niña, abre la boca ante las gotas... y con su lengua de mariposa bebe su belleza... también hay una lluvia que se viene a mi casa... torrencialmente a tomar el té y no golpea la puerta... sólo trae el infinito destino de una humedad... que se queda treinta años con nosotros... la incertidumbre de no dormir por las noches, aguardando... a zapatos que con nada se secan... y que la lluvia quiere, yo conserve como trofeo… de una vida esperando... esa intermitente precipitación sobre la cabeza.


EN ESTE PAÍS LOS MUERTOS SE SIENTAN A COMER CON NOSOTROS...
Rosana-Mercedes Bustamante-Gamboa

y opinan sobre sus sepelios, dan instrucciones al respecto.. (como cargarlos, que música escuchar, donde velarlos)... leen los periódicos y corrigen los titulares... a veces van del brazo y nos indican direcciones... donde podemos beber café y conversar de política... ellos no parten en definitiva, porque golpean a la puerta... piden ocupar esas sillas que sobran en el recibidor de la casa... o los platos que nadie usa en la lacena, los cubiertos de plaque... son unos pillos porque dejan de pagar impuestos... y tenemos que cargar con sus acreedores, sus no pertenencias... y hasta con sus gatos o perros que nos miran con pena... defendemos sus ideas y posturas, a veces equivocadas... de la vida y como resolver los problemas... francisco y luis emilio, los retan para que se vayan a dormir en paz... pero nuestros muertos son porfiados y negligentes consigo mismos... no les preocupa resfriarse y andar desnudos por los patios... apenas comen y no se peinan antes de conversar con nosotros... tal vez porque nunca aclaramos que sería la muerte... tal vez porque nunca les dijimos antes de partir... que “el que muere, muere y no tiene derecho a opinar”... o que “el que se va al cementerio, en el cementerio se queda”... tal vez, porque después de todo, nuestros muertos... sean la única compañía evidente, que nos queda.


LOZANAS ACTRICES ITALIANAS
Rosana Bustamante Gamboa

Soy esa muchacha de la plaza... desaparecida en octubre una tarde/ por disímiles razones, que no vale la pena mencionar/ ni contar por correo, a las malas lenguas que me vieron/ partir en medio de la lluvia y un oficial que nunca me quiso./ Meretriz del pueblo desde una sórdida niñez/ y que Benito, el muchacho aquel/ no quiere recordar, ni por casualidad/ más bien se ha dedicado desde entonces/ a observar el Viaducto de Malleco/ escribir su simetría en las hojas de un nogal/ bautizar a los pájaros mirlo que anidan en su patio/ responder a regañadientes, a quienes preguntan y nos vieron/ decir que él apenas tomaba mi mano en aquel lugar/ porque su propia juventud, lo engañó cuando decidió amarme/ ¡que mi nombre yace extraviado entre tanto recuerdo!/ de LOZANAS ACTRICES ITALIANAS que vienen a visitarlo/ y esa corona de erudito que le queda tan bien/ mientras yo he envejecido y desvanezco/ entre tanto hiato que no puedo comprender.


TEXTO EN PROGRESO (TRES BORRADORES)

EN ESE ESPACIO DE CRISTAL, DESNUDOS...
Versión original de Enriqueta Coüepel / F.S.R.Banda

Rodríguez Manuel, no ve la lluvia venir... se resiste a dejar escapar, ese acento… mientras ella en su cesto de deseos, agita el vestido y le mira, él sabe que ella sabe de las magnolias que trae escondidas bajo el poncho, que el perfume de primavera atrapada lo delata... y así transcurre la tarde, cuando Manuel se deja escapar… sin un solo ruido, perseguido por el silencio de la tarde en la plaza de provincia donde vio sus ojos bajo la lluvia que venía… temblando, sin comprender… la ausencia de grillos en los entrantes de la noche o de mariposas nocturnas en los ramilletes de geranios... porque finalmente, nada está fuera de esa desnudez, en medio del agua, en medio del temor a ser descubiertos. Y del miedo mayor de perderla, sin llegar a saber su nombre ni domicilio conocido.


EN ESE ESPACIO DE CRISTAL, DESNUDOS...
Versión editada por Enriqueta Coüepel

Rodríguez Manuel, no ve la lluvia venir... se resiste a dejar escapar, ese acento… mientras ella en su delantal de deseos, agita su cabellera y le mira. Él sabe de las magnolias, escondidas bajo el poncho… el perfume de primavera atrapado que le delata... y así transcurre la tarde, cuando Manuel se deja ir… sin ruidos, perseguido por ese silencio de la tarde, en esa plaza de provincia… donde vio los negros ojos bajo la lluvia… temblando, sin comprender… la ausencia de grillos en los entrantes de la noche… o de nocturnas mariposas en los ramilletes de geranios... porque finalmente, nada está fuera de esa mutua desnudez, en medio del agua… en medio del temor a ser descubiertos y del miedo mayor a perderla… sin saber su nombre ni domicilio conocido.


EN ESE ESPACIO DE CRISTAL, DESNUDOS...
Versión editada por F.S.R.Banda

Rodríguez Manuel, no ve la lluvia venir... se resiste a dejar escapar, ese acento… mientras ella en su cesto de deseos, agita el vestido y le mira, él sabe que ella sabe de las magnolias que trae escondidas bajo el poncho, que el perfume de primavera atrapada lo delata... y así transcurre la tarde, cuando Manuel se deja escapar… sin un solo ruido, perseguido por el silencio de la tarde en la plaza de provincia donde vio sus ojos bajo la lluvia que venía… temblando, sin comprender… la ausencia de grillos en los entrantes de la noche o de mariposas nocturnas en los maceteros de geranios... porque finalmente, nada está fuera de esa desnudez, en medio del agua, en medio del temor a ser descubiertos, en medio del miedo mayor de perderla sin llegar a saber su nombre ni domicilio conocido.



La forma de poema es una desgracia pasajera.
Osvaldo Lamborghini, “Die Verneinug”, 1977.

Revista PARADOXAS N° 233
1° de Junio de 2017